domingo, 9 de octubre de 2016

Hacer Ahora



"Hacer elecciones no es la prioridad" dijo Maduro esta semana. No habrá elecciones hasta que no les convenga. Es decir, posiblemente nunca. Con ello se cierran cada vez más las posibilidades de una salida pacífica, se agotan las soluciones políticas de la crisis. La dictadura se hace cada vez más impúdica y descarada. Siguiendo esa lógica autoritaria -¿militar, de partido, de pranes?- el gobierno no solamente viola continuamente la Constitución y las leyes, sino ahoga toda forma de convivencia ciudadana. Se enreda y hace cada vez más locuras. Es incapaz de entender que se interna en un laberinto que tiene por salida un monstruo que nos puede comer a todos. 
La negación de enviar el presupuesto a la Asamblea Nacional para que se promulgue como ley es un ejemplo de ello. Esto que por sí mismo ya es una ilegalidad grave implica a su vez que toda ejecución de ese presupuesto que haga cualquier funcionario, sea para gastarlo o convenir endeudamiento público para financiarlo es un delito. Igualmente así sucede con la testaruda insistencia en distribuir ineficiente y sobre todo injustamente la escasez mediante los CLAPS para así maximizar el control político de la inmensa mayoría hambrienta, promover la corrupción a todos los niveles (la forma favorita del gobierno para ganar lealtades) y de paso  destruir o menguar el comercio, único sector privado de la economía que quedaba más o menos en pie.
Esto hace que el cerco se cierre y se sientan cada vez más atrapados, producto más de su propio caos que mediante las acciones de la oposición. Así se hacen más violentos y peligrosos por una parte y tensan la crisis a niveles en que puede estallar por cualquier hecho insignificante y, debido a las  fuerzas ahogadas y represadas, desembocar en un resultado imposible de controlar por nadie.

Ello es lo que ha configurado un escenario de confrontación entre la mayoría del país y el gobierno.
Por supuesto que es parte de su estrategia porque tiene todas las de ganar en ese tablero de la violencia al controlar la fuerza armada y medianamente los paramilitares y bandas delictivas que aúpan y protegen… por ahora. La única forma que tenemos los ciudadanos de enfrentarnos con éxito es ahogar al gobierno con la presión popular en la calle, pacífica pero contundente. Buscar nuevas formas de protesta, más efectivas que sólo las marchas, más organizadas y frecuentes. Se trata de convertirnos en miles de activistas  en muchas áreas presionando todo el tiempo y con la mejor coordinación posible. Ser un enjambre de miles que los abrume de tal modo que acaben por huir. La picada de una abeja apenas produce una ligera inflamación pero cientos picando en una nube organizada y haciéndolo constantemente es inaguantable.
Para eso hay que ampliar los actores, las estrategias y los escenarios. Los que manejan redes y medios pues ahí, tratando de dejar de ser solista y cantar a coro. Los que son audaces y atrevidos que hagan acciones sorpresas en la calle, como un discurso en una cola, en la universidad, en plena calle, repartición de propaganda. Organizándose, evitando la confrontación, con respaldo y protección. El que hace música que componga canciones, los que escribimos seguir haciéndolo y buscar llegar más lejos (por ejemplo con los de las acciones callejeras y los de las redes). Se trata que no seamos “algunos a veces” sino “muchos, muchísimos casi todo el tiempo”.

No creo en una coordinación absoluta central, sino en espacios plurales, dinámicos para hacer acciones particulares y más generales. Evidentemente habrán unas de consenso (como el primero de septiembre o la participación en la recolección del 20%) y otras más restringidas y “especializadas”, unas más en coordinación con otros grupos y otras particulares de grupos pequeños. Pienso que la MUD está apuntando un poco a eso y creo que  hay que fortalecer esa metamorfosis que la está cambiando de ser una unidad de partidos con un objetivo solamente electoral a una expresión de la diversidad de la sociedad y espacio de encuentro y acción. Pero no puede ser ella el único centro de donde salen todas las iniciativas, sino más bien, acaso parte de una inmensa telaraña que se riega por el país y en el exterior. Esa red contará con actores y organizaciones autónomos que en algún momento deseen coordinarse con otros o sigan su camino ya no tan solitario.
Llámese resistencia civil, resistencia no violenta, insurrección pacífica, defensa de la Constitución. Lo que hagamos debe ser inclusivo, amplio, sin violentar las leyes y sobre todo a los otros ciudadanos. Hacer visible y activa, con voz la inmensa mayoría que quiere cambio, que no aguanta más este gobierno canalla e incapaz y no quiere ese hacer ese tránsito de forma violenta sino democráticamente. Debemos de valernos de todos los medios, desde apoyando a la Asamblea Nacional, exigiendo reglas claras y justas para el revocatorio y otros escenarios electorales, usando todos los medios de comunicación posibles, haciendo lobby en gobiernos e instancia internacionales, buscando acuerdos con todos los sectores nacionales, unir a toda la gente afuera y coordinarla en objetivos claros y productivos.
Todo este movimiento debe agruparse en su diversidad alrededor de objetivos claros. En primero lugar sacar al Maduro y la cúpula gorila mafiosa. El que esto sea por el referéndum revocatorio,  o por una amplia protesta popular, o una asamblea constituyente lo decidirá el momento. Se debe negar toda estrategia que le de aire y permita la prolongación de Maduro y su combo. El gobierno con Maduro a la cabeza debe salir. En segundo lugar comprometerse con un gobierno de transición de base amplia y consenso –ese consenso debe contar con sectores del chavismo pero excluir claramente a los responsables directos de la crisis, lo corruptos más conspicuos y los que han cometido violaciones graves de derechos humanos-  para poder realizar los duros ajustes en las áreas que son prioritarias. Ningún escenario y acción, dentro de estos marcos generales, debería ser negado a priori.
Ambos suponen una conducta lo más clara, honesta y transparente posible de parte de la dirigencia y en especial de los políticos reunidos en la MUD. Evitar por ejemplo los errores del diálogo tapado y oculto. Entender que la unidad debe ser la estrategia más importante, limitar y posponer las agendas y proyectos más particulares que produzcan ruido no solamente en la MUD sino también en grupos importantes de la inmensa mayoría opositora. Hacer todo lo posible para entender el momento y dar los pasos adecuados, esto es, ser prudentes.
Entre los ciudadanos debemos hacer el esfuerzo de conseguir los tiempos y espacios para realizar las acciones a las que podamos sumarnos. Eso significa no caer en la inercia de la dura cotidianidad nuestra, asumir los riesgos –limitándolos todo lo posible- que supone oponerse a un gobierno gorila-malandro, comprometerse en objetivos comunes, apartar la esterilidad de la disputa interna para enfilar todo el esfuerzo en combatir este enemigo débil pero todavía fuerte. Ejercer una crítica que no reste y disminuya sino aumente la potencialidad de la acción ciudadana.

En último lugar, pero que debe ser el alma de todo lo sugerido aquí,  se trata de comprender que la realidad colectiva, social la hacemos nosotros juntos. En esto consiste ser ciudadanos, esta es la esencia de la democracia que no es -por cierto- solamente la participación en elecciones. Lo que es verdad todos los días de forma más o menos ciega, callada, ahora debemos de hacerlo consciente y organizado. El presente y el futuro, e incluso el pasado, están en nuestras manos. No es resultado de fuerzas ocultas o voluntarismos preclaros sino de una sociedad que conoce su situación, tiene claro cómo quiere ser –y por supuesto cómo no quiere seguir siendo-  y se organiza colectivamente para lograrlo. En nosotros pues está la principal responsabilidad, la posibilidad del fracaso y seguir en este horror o lograr la libertad y democracia para poder tener una vida digna de ser vivida. Hay que actuar. Ahora.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Algunas notas sobre la marcha del 1 de septiembre

- Nunca he visto tanta gente reunida. Pero no se trata de densidad. Eramos ciudadanos comprometidos ejerciendo su fuerza política evidentemente reponteciada.
- Personas de todo tipo, clases sociales, orígenes unidos por un mañana distinto. Sentí a los miles que somos mirando más al futuro que al ayer o al ahora.

- Marchando por la avenida Libertador pasamos por PDVSA La Campiña. Los militantes rojos rojitos, antes tan agresivos y prepotentes, estaban totalmente desarmados viéndonos. Se les notaba la derrota en el cuerpo.
- Fue muy llamativo cuando volaron los drones. El entusiasmo y la alegría de la multitud que resiste la dictadura y el inmenso deseo de libertad se simbolizaron perfectamente en el aparato volando sobre nosotros.
- Los indios pasaron al lado de nosotros en fila, muy modestamente, rodeados de una multitud que los aplaudía a ellos y a su gesta.
- Cansados decidimos tomar algo en una fuente de soda en un Centro Comercial. Las pantallas mostraron imágenes de una televisora extranjera reseñando la marcha con las contundentes imágenes. Todos estallamos en aplausos y vítores e igualmente la rechifla ante las imágenes de Maduro e Istúriz fueron unánimes. Me gustó observar la sonrisa de los mesoneros entre la gente alborotada.
- Me encuentro a Nacho Ávalos, querido amigo, compañero de la Universidad y miembro de Ojo Electoral. Me dijo que, en la jerga de fanático del beisbol, lo de hoy fue un batazo. No solamente en Caracas, sino que sus contactos le informaron del éxito en varias ciudades del interior.
- Diosdado Cabello escribe un tuit con  una foto señalando el "éxito" de la concentración en la Av. Bolívar. Era una foto del 2012. Pocas veces un error descubre tanta verdad.
- Hay una agenda de protesta y movilización nacional. Debemos seguir con el mismo impulso. El gobierno ha recibido un derechazo descomunal, mantengamos el ritmo para no dejar que se recupere. Nos falta poco, seguramente muy poco. Vamos a vencer.

lunes, 29 de agosto de 2016

1 de Septiembre


No es un milagro ni un alzamiento violento. Es política. Es decir, los ciudadanos ocupándonos de nuestros asuntos y, sobre todo, de ese fundamental que es defender y ejercer nuestra soberanía, la posibilidad de decidir sobre la organización política que queremos darnos, hacer posible el futuro que deseamos. Eso que en una sociedad democrática se hace en buena medida –pero no únicamente- con el voto, en Venezuela tenemos que hacerlo en la calle, presionando al gobierno, obligándolo a que el Estado y sus instituciones respondan a nuestros intereses, los de la mayoría de los ciudadanos y no a los del grupo minúsculo que lo ha secuestrado para su conveniencia.

Lograrlo requiere un coraje inmenso. Los capos de la mafia que nos gobierna hacen lo único que pueden: amenazar, amedrentar, oprimir y chantajear para reducir nuestra potencia como sociedad. A los empleados públicos, los que se “benefician” de los CLAPS, a los espontáneos que han comenzado a realizar sus particulares formas de protesta y a los presos políticos, que usan como rehenes. A todos nosotros de un modo u otro. Por otro parte ofrecen comida en mercados el 1 de Septiembre (no un futuro de justicia, libertad, equidad. Tampoco electrodomésticos, dinero, casas, carros, sino solo comida) para que la inmensa mayoría desesperada por el hambre elija aceptar la momentánea limosna doblegando su condición humana y dejándolos como animales ocupados únicamente de su sobrevivencia.

El miedo y el hambre son las únicas formas que le quedan a esta pandilla malvada y rapaz para intentar prolongarse en el poder. Es esa la negación más fundamental a todo lo que han dicho durante estos años. Aún pretenden convencer inútilmente a la gente que los odia y desprecia, que ellos son sus representantes y voceros, que desean solo el bienestar para el pueblo y que hacen todo lo posible por superar la crisis que ellos mismos han producido por sus errores y corrupción. Por esas complicadas idas y venidas de la conciencia pretenden engañar -aunque también saben lo inútil que resulta- y son conscientes que lo único que consiguen es aumentar la dosis de repugnancia y la ira que producen en todos nosotros. Por ello se apoyan en las armas. Excepto por los militares que los sostienen, a quienes han entregado el país como botín, el resto es un inmenso huracán que ruge a su alrededor y que finalmente los borrará.

Tengo mis diferencias con la MUD y con la manera en que se ha convocado esta Toma de Caracas. Sé que a muchos el miedo a la represión y la necesidad impedirán que asistan, que funcionarán los medios que ya están usando para impedir que la gente ejerza sus derechos políticos. Pero incorporarse a la lucha es lo que debemos hacer. La presencia en la calle, presionar por el revocatorio, exigir los derechos y el respeto a las leyes. Todo eso enrumbado finalmente a quitarnos de encima a la dictadura criminal. No es con milagros de algunos iluminados, con la intervención de potencias sobrenaturales. Tampoco con la súplica a los militares que nos han gobernado de manera tan imbécil, robado de forma tan voraz y reprimido con tanta sevicia durante todos estos años que lograremos la libertad y la democracia. Ni con una violencia inarticulada y ciega que logre reforzar, lejos de disminuir, el poder de los verdugos.

Es con nuestro esfuerzo, con la resistencia y con la toma de conciencia cada vez mayor de nuestra potencia política que lo lograremos. Para ello es fundamental la calle, el espacio político por excelencia. Reconocernos como ciudadanos unos a otros en la acción colectiva, comenzar a andar juntos de nuevo. Por ello la ciudad será el lugar privilegiado para mostrar nuestra voluntad al cambio y gritar a todo pulmón que no le tememos a las botas militares y a los fusiles, a los chantajes y amenazas de los capos, que sabemos que nosotros hacemos nuestra propia historia. Esa es la importancia del 1 de septiembre.

Se ha señalado muchas veces como este gobierno ha logrado convertir en actos heroicos lo que podían ser acciones más o menos normales en una sociedad libre: elecciones, protestas, la misma petición de respeto a la constitución. La valentía y tenacidad que tuvimos para validar las firmas frente a todas las trampas y zancadillas con que trataron de impedirlo es una muestra importante de esto. Muchos fueron héroes, no bélicos, no iluminados sino civiles y políticos. Ahora tenemos la oportunidad de que el 1 de Septiembre todos lo seamos y que ejerzamos nuestra voluntad política y ciudadana por nosotros mismos, por los que no puedan incorporarse y sobre todo por nuestros hijos. Abraham Lincoln en el famoso discurso de Gettysburg, lo dijo con palabras que en nuestro momento cobran una fuerza inmensa y se convierten en bandera pero también en mandato para todos nosotros “Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra”.


¡Nos vemos en la calle amigos!

martes, 5 de enero de 2016

Cumpleaños

Dia 30: Cumpleaños. Hoy tengo el inmenso regalo de cumpleaños que es la instalación de la Asamblea Nacional. Es el primer paso para hacer de este país no una potencia, un ejemplo para el mundo, una tierra de sueños, vanguardia de nada, sino solamente un país donde se puede vivir con un mínimo de tranquilidad. Un país con las libertades que permita luchar razonablemente a cada uno por su felicidad. Un modesto país civil, republicano, que haga el esfuerzo por ilustrarse, sabiendo que esa es la vía para mejorar un poco más y entrar en la contemporaneidad. Que tienda la mano a los más vulnerables y les permita el florecimiento que ha sido traicionado tantas veces.

Pero es solo un primer paso en un camino lleno de dificultades. Además de la enorme crisis con todas sus oscuras facetas, están las resistencias de un gobierno canalla que se niega a aceptar la realidad. No perciben que el país ha cambiado, que la gente ya no los sigue (lo que ha ido sucediendo pausada y continuamente desde 2007, cuando Chávez perdió el referéndum para la reforma constitucional). El 6D fue una derrota estruendosa que viene a consolidar ese rechazo cada vez más numeroso al chavismo madurismo. He mencionado anteriormente facetas de esta conducta donde se mezclan malacrianza infantil, ceguera política, rasgos psicopáticos y modos delictivos. Todo ello, en el caso de las cúpulas, para mantenerse en el poder, proteger el botín que han hecho del país y cada vez más, de tapadera para delitos de hondo calado. Han convertido el Estado en la guarida donde lavar y legitimar sus tropelías. Solo que cada vez están más al descubierto.

Pero me interesa ahora denunciar otro aspecto de esta resistencia protagonizada por otros sectores que no son, al menos directamente, la cúpula mafiosa gorila. Se trata de los radicales dentro del chavismo que hace llamados a una suerte de insurrección y desconocimiento del estado de derecho a fin de continuar la malhadada revolución. Tomo como ejemplo para ilustrar al energúmeno y canalla de José Roberto Duque. Este personajillo en un rapto histérico de vanguardismo y radicalismo revolucionario hace un llamado a “mearse en tus leyes” bajo el pretexto (donde se muestran las muchas complicidades, no solo de lenguaje, con la cúpula mafiosa) de ser “burguesas”. Promueve este Lenín de pacotilla un traspaso de todo el poder a las comunas, eso sí, alentado y dirigido desde el poder. Las comunas no son sino una excusa más de la inicua hegemonía del poder, convirtiendo lo que podría ser un movimiento libertario, en un apéndice burocrático y clientelar, tutelado por un gobierno de delincuentes en franca decadencia. La burda maniobra de último momento con el parapeto de congreso comunal lo demuestra.

No nos ocuparemos ahora de esta siniestra alianza y complicidad –por acción o por un ominoso silencio- de radicales, mucho de ellos intelectuales, con la mafia gorila. Por ejemplo, podemos notar como muestran su estupefacción ante la elección de Ramos Allup para la presidencia de la Asamblea y sin embargo han estado cómodos y calladitos con el cuartelero de Cabello y sus mazazos. Son expresión de un radicalismo nutrido y cobijado desde el poder que no oculta su agradecimiento y solícito amor por sus amos.

El hecho es que estos extremistas, que son grupitos ínfimos no entienden lo que ha sucedido. Lo que hemos ya mencionado: son una minoría dentro de la minoría que es el chavismo. No reconocen que el pueblo de quien se dicen formar vanguardia preclara y únicos voceros les ha dicho otra cosa. La mayoría “circunstancial” (¿Cuál hecho en este mundo no le es?) es anuncio de un cambio radical de los vientos políticos, sociales y me atrevo a decir culturales. Las leyes del parlamento no son burguesas sino las que se aprueben una Asamblea electa, no por precisamente burgueses o lacayos del imperialismo, sino por el venezolano corriente, muchos de los cuales apoyaron a Chávez y su proyecto, hoy hastiados y sobre todo desengañados de la ineficiencia, corrupción y el malandraje.

En los años anteriores, desconocer y ningunear a la mitad de los venezolanos que nos oponíamos era un gesto de puro fascismo. Ahora que son una minoría agotada, negar a los oponentes es signo de una profunda enajenación psicopática. No dudo que están disolviéndose. Si merecen mención, es por la virulencia que proponen y como eso puede significar la violencia de unos hampones sobre la gente. Esto justificado no bajo el mandato de leyes de un cuerpo republicano elegido democráticamente o de una forma asamblearia de auténtica raigambre popular, sino de la voluntad de este puñito que maquilla del peor izquierdismo infantiloide la locura senil de un orden agotado.

Hoy estoy complacido, respiro un aire que tiene mucho de la claridad de enero y de democracia vigorizada. Estar atentos, firmes respecto al inmenso monstruo que se diluye, pero también con los nuestros, que sepan –como es justicia, hay que decir, lo han hecho hasta ahora- quienes son los soberanos. Que no se pierdan en la lógica maldita del poder.

Hija mía gracias por abrazarme. Sí, para mi en la bajada y para ti en un amplio horizonte, se asoma un futuro. Algo lejos, empinado, pero hermoso ¡Vamos para allá!

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Estrategia y lucha civil

Día 24: Estrategia y lucha civil. Como habíamos señalado, el golpe sigue desarrollándose. El anterior episodio de las impugnaciones fue un ensayo. El asalto político formalmente lo da el Tribunal Supremo de Justicia al aceptar las impugnaciones y por otra parte el Ejecutivo creando una campaña para intentar deslegitimar el triunfo de la MUD, “El 6 de diciembre ganó una contrarrevolución no democrática (...) es una derecha extremista” señalaba ayer Maduro y añadía “Buscar la mejor manera de neutralizar el vil egoísmo que otra vez triunfó”. Para ello insiste con la idea de un legislativo paralelo para arrebatar funciones a la Asamblea Nacional y minimizar sus atributos legales “Ante la amenaza, los parlamentos comunales se levantaron de pie”.

Aunque vestido de ropaje institucional el golpe realmente lo está dando la mafia gorila corrupta. Usando los poderes públicos que han controlado y acomodado a su medida, continúan con el plan de desconocer la Constitución y negar los resultados electorales, esto es la decisión soberana que de forma clarísima se expresó el domingo 6 de diciembre. Que ese golpe tenga ahora como actores a unos magistrados títeres es mera apariencia. Sus protagonistas son Maduro y Cabello a la cabeza, la cúpula del gobierno y del PSUV y los altos mandos militares corrompidos y cómplices.

El objetivo más inmediato es reducir la mayoría de dos tercios en la Asamblea, los 112 diputados que hemos elegido los ciudadanos. Con ello anulan la posibilidad de activar los mecanismos para legitimar de nuevo (de facto por el apoyo popular con el que cuenta la MUD y de iuris para restituir la letra de la Constitución y las leyes) el resto de los poderes públicos. Se trata de ahogar así que se revisen, anulen y se hagan de nuevo los nombramientos de los magistrados espuriamente elegidos por la actual Asamblea moribunda. El TSJ y la Asamblea son las dos piezas claves en el ajedrez del cambio para lograr el desmontaje de la pesadilla mafiosa. En segundo lugar evitan también activar las formas constitucionales para salir de Maduro. Si logran este primer objetivo, sabotear después las labores de la Asamblea será tarea fácil desde instancias paraconstitucionales como el parlamento comunal.

Este es uno de los momentos culminantes de una estrategia definitivamente suicida. Es tratar de mantenerse en el poder a como de lugar, “como sea”. Están quemando las naves, no hay retroceso. La negación de tomar medidas económicas, de enfrentar la corrupción y las diversas formas de la delincuencia ya eran signo de esto. Haberlo hecho significaba perder los soportes de los cuales están fragilmente guindando. Ellos son la corrupción y el poder de las armas (en manos de paramilitares-delincuentes y militares cómplices). Piensan que no tiene otra salida, no ven posible algún tipo de desenganche del poder, se sienten efectivamente perdidos y amenazados. Por ello siempre dan un paso más dentro de la oscura noche de la ilegitimidad, la ilegalidad y sobre todo el desprecio e ira de la gente. Se ha discutido mucho sobre la falta de legitimidad del chavismo-madurismo. Este golpe en curso los desnuda definitivamente. Han decidido dar el salto a la dictadura -no popular, ni mucho menos del proletariado- sino mafiosa.

Ayer –todos seguramente lo hemos visto- un infame llamado Alberto Allen Acosta, protagonista en la alocución de Maduro, decía “Aquí el que se rinda, un pepazo por la cabeza, pin”. El presidente además de llamarle la atención juguetonamente diciéndole loco y recordándole que estaba en el aire no hizo nada. Este delincuente y su gesto es signo y símbolo del madurismo en etapa terminal. Representa el estilo mafioso y matón de sus líderes, amenazando primero a los propios “seguidores” los suyos y luego a todo el país. Pero también apunta a lo que pretenden hacer, someternos con el miedo y la fuerza luego de robarse las últimas formas de una república moderna y sustituirla con la caricatura grotesca de un gobierno de comunas que apenas mal disfraza los modos y conductas de los pranes.

Enfrentar este golpe de los capos es un deber ciudadano, lo debemos hacer ciudadanamente con firmeza y amparados en la ley. Además debemos procurarnos todo el apoyo externo que podamos.

La lucha será dura hija, como sucede con todo lo que es realmente importante, pero la vamos a dar juntos todos. Somos mayoría y tenemos la razón.

Las citas de Maduro se las debo a la querida Naky Soto @Naky

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Décimo día

Décimo día: firmeza. Las amenazas eran la semana pasada vagas, apenas gritos  sin definición, las bravuconadas de unos indignos que no aceptan la derrota y no entiende lo que les dijo el país. Ahora han tomado forma, se hacen peligrosamente reconocibles. Sin dejar de señalar las agresiones particulares como son los despidos a personas, el asunto de la televisora de la Asamblea Nacional y tantos otros donde la fuerza del monstruo se ha ensañado de manera ilegal y soberbia, debemos estar atentos a las acciones de la mafia gorila. Maduro ha señalado que la Asamblea electa es “ilegítima”, que se trata de un “golpe electoral” y ha advertido  “No crean que esto se va a quedar así, nosotros vamos a cambiar esta situación”. Ya lo están haciendo. Cabello ayer instaló un “Parlamento Comunal Nacional” con personal elegidas por él, no por las comunas como establece la ley. Con esto ha cumplido desde adentro de la Asamblea las amenazas de los pandilleros menores -Aissami y García Carneiro-  de llevar al “pueblo” (que no son más que sus fuerzas de choque y matachines a sueldo) para impedir que se instale la Asamblea electa por los venezolanos. También se ha mencionado las impugnaciones a los diputados ya proclamados y con  credenciales. Jorge Rodríguez pide revisión de actas por supuesto fraude, ellos que han controlado todos los hilos del poder. Por último la elección de los magistrados del TSJ, que señalan los expertos, solamente por el saltarse los plazos establecidos por la ley, de hacerse en la fecha que han anunciado sería totalmente nula.

Estos y otras reacciones del gobierno son un golpe de estado a la Constitución. Se hace ignorando el estruendoso rechazo que le hemos dado el 6D. Se trata de desconocer la voluntad firme expresada por medio del voto (un voto especialmente valioso en medio de las amenazas generalizadas y sobre todo particulares sobre miles de venezolanos). No tienen quien los respalde en la calle y solo les queda las raterías leguleyas. Que este golpe se esté realizando paso a paso, usando vías que parecen legales pero realmente fraudulentas  y realizado desde las instituciones, no por ello deja de ser un golpe de estado flagrante y como tal la MUD y los venezolanos debemos tomarlo.

No vale siquiera recordar la bufonada del documento de reconocimiento de los resultados. Pero desconocer la aplastante derrota propinada por la mayoría de los venezolanos y sobre todo pretender ignorar que ella es la respuesta clara y contundente de los ciudadanos al desastre y la destrucción en que han sumido el país, a sus modos delincuenciales, las permanentes mentiras y engaños, el rechazo al insulto a la inteligencia de la gente y violar su dignidad, a la pretensión -aunque evidentemente fracasada- de convertirnos en rebaño dócil, embrutecidos por el afán de la mera sobrevivencia.

Parece que no se han dado cuenta siquiera de que son ahora la minoría, los escuálidos y que la oposición ha ganado la Asamblea Nacional que es, sin lugar a dudas, por su carácter de representación del pueblo, el poder público más importante. Y por último no terminan entender que todas estas acciones lo que hacen es mostrar su debilidad y desespero y que apuntan a la liquidación no de la Asamblea Nacional, regalo de libertad que se han dado los venezolanos, de la MUD sino a la infame morisqueta de revolución y sus cabecillas.

Estoy firme hija. Tranquilo pero firme. No voy a dejar que nos quiten la sonrisa del rostro

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Tercer día

Tercer día: prudencia. Ayer Maduro mostró de forma aberrante la naturaleza del chavismo y su etapa terminal que tan acertadamente lleva su nombre. De su histeria fascista sólo vale la pena recordar el resentimiento infantiloide contra la mayoría de los venezolanos que votaron en su contra, las amenazas -de las cuales ya se han visto cumplimientos concretos hoy- de no dar los beneficios sociales que le corresponden como jefe del Estado, convertidos ahora en dádivas graciosas que son negadas a los siervos desobedientes y malagradecidos, el idiota maniqueísmo dónde están de un lado los “buenos” y del otro los “malos”, es decir, la inmensa mayoría del país.

Esa es la revolución bolivariana, lo que siempre hemos sabido, pero ahora dicho por la boca inmunda a todo el país de su líder.

Pero quisiera resaltar especialmente el problema de la legitimidad. La legitimidad del poder estuvo anclada a veces en Dios, para otros en la historia y sus sentidos inexistentes, en el destino manifiesto o en la farsa de la utopía. Que lo sea en la ciudadanía, no solamente es un rasgo democrático con un contenido moral, sino que también tiene una razón fundamental: la racionalidad no es algo inscrito en la cabeza de cada uno, sino el producto que se teje en una comunidad a través del lenguaje. Nuestro yo se forma en oposición y acuerdos con los otros. Las razones no son solamente “mis razones” sino lo que en ese hacer y rehacerse continuo es el producto de nuestras interacciones. De ahí se establecen consensos más o menos razonados. Así se determina lo verdadero, así también lo real. Es por ello que Maduro y su camarilla son la nada.

Maduro y sus cómplices saben desde hace tiempo que han perdido toda legitimidad. La sangre y vitalidad que mostró el chavismo hace tiempo se secó. Sólo quedan las cada vez más patéticas bufonadas y amenazas de una pandilla de malvivientes. Es por esto que no pueden reflexionar, hacerlo significaría reconocer el esperpento que son. Sería entender y asumir cuáles son las razones por las que millones de venezolanos han decidido darle la espalda. Comprender que la sobrevivencia solamente está en asumir la realidad. Esto lo saben, pero hacerlo completamente consciente y asumir sus consecuencias significaría dejar de ser lo que son. Su patético drama es seguir por la cada vez más desembozada malignidad para intentar sobrevivir o negarse y por lo tanto acabarse a sí mismos y devenir otra cosa. Del primer modo -que parece ser el que se vislumbra como más probable- seremos nosotros los que produciremos su liquidación. Esto por las vías que ellos mismos han puesto en nuestras manos. El 6D es el primer paso de este camino. El segundo sería dinamitarse por mano propia.

La MUD debe insistir en la estrategia que tan buenos frutos le ha dado. No caer en la lógica psicótica de Maduro sino dejar que él mismo llegue a la hez de su propia sustancia. Dejarlo que se cocine en su propia salsa. Esto significa que la Asamblea haga su trabajo, le muestre al país que cumple lo que ha prometido, resista hábilmente sus ataques y haga evidente, cada vez más para mayor cantidad de personas, la necesidad de salir cívicamente de los miserables que nos gobiernan. No es tiempo de bravuconadas, de los modos destemplados, de la faena de pandillero de la esquina. Además esos siempre han sido los de Chávez y su prole. No hace falta, sólo hay que mover bien las piezas del tablero para que ellos mismos ahoguen a su rey de pacotilla.

Lo sé hija, afuera suenan las fieras. No temas, aúllan porque nos tienen miedo, porque saben que están perdidas.