jueves, 15 de junio de 2017

El plan del terror


Oigo en la radio varios testimonios de las víctimas del allanamiento a los Verdes. Es aterrado saber de la destrucción, las agresiones, amenazas, detenciones masivas, dolor, angustia y sufrimiento a la que fue sometida esa comunidad. Repugna la nauseabunda vileza de sapos delatores y la canallesca y cruel arremetida de los esbirros de la GNB, paramilitares, CONAS. Una señora llena de ira y dolor declaraba que parecían enloquecidos, como endemoniados.



Sí, son unos delincuentes, responsables de lo que hicieron y deben ser castigados por ello. Pero más importante que señalar a guardias, policías, militares en particular es ser conscientes que ejecutaron un plan de sometimiento, castigo y aniquilación de la rebelión civil. Ellos son los que llevan a cabo una estrategia concebido por sus superiores que tiene como ápice a la cúpula militar y en especial a Maduro.



Este plan es fundamentalmente aleccionador, nos quieren "educar". Por eso es generalizado, las víctimas pueden ser manifestantes, políticos, diputados, la Fiscal, pero también y sobre todo, podemos ser cualquiera. Es una estrategia terrorista que quiere crear un clima y no perseguir y someter a individuos o actores particulares. Nos quiere hacer saber que todos podemos ser las víctimas de este monstruo feroz, que todos somos enemigos y que por ello estamos en la mira y en cualquier momento nos aplastan. Todos individual o colectivamente. Quieren que "aprendamos" que nos puede atropellar de cualquier modo, que no hay posibilidad de ningún amparo legal e institucional, que estamos expuesto a ser robados, allanados, golpeados, detenidos, torturados, agredidos de mil maneras y asesinados cuando así lo deseen los mandones. Ejércitos de  bastardos tienen de sobra para ejecutar sus órdenes.



Sepamos que es la dictadura la que quiere producir esto. La represión es la única acción de gobierno que pueden ejercen ahora. Responsabilicemos a los que ponen los rostros y manos pero nunca perdamos de vista que esta maquinaria terrorista es el única modo que sostiene a los degenerados que nos mandan.



Tener conciencia de esto, buscar maneras de protegernos individual y colectivamente, crear espacios íntimos de respiro ante la dureza diaria, planificar acciones políticas y de protesta que no nos expongan tanto, mejorar y ampliar la organización que nos permite resistir, ampararnos, curarnos y seguir hasta vencer es una tarea de todos.



Spinoza señalaba que el temor es una pasión triste porque nos quita potencia, ganas de seguir insistiendo en vivir mejor. Por eso es una forma de sometimiento usado por los gobernantes. Nos sentimos aplastados, sin pulsión de vida. Inevitablemente sentimos miedo en estos días, sabemos bien de la máquina represiva. Pero no dejemos que ella nos paralice. Al contrario que nos haga más agudos, más eficientes y eficaces, más aguerridos. Salir de este infierno, que ellos solamente nos ofrecen esta brutalidad feroz y que podemos vivir mejor lo sabemos y deseamos casi todos. Pero sobre todo que nuestra potencia es mayor no solamente por ser ampliamente compartida, sino por ser una pulsión de vida y no de muerte. Aquí tenemos una herramienta para desmontar los efectos paralizantes del terror.



Ahora más que nunca debemos seguir luchando por la libertad, la democracia y finalmente por la felicidad.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Lean esta entrevista a Edgaro Lander


Edgardo Lander tienen la claridad y honestidad de señalar que el deseo -¿o necesidad?- del gobierno de mantenerse en el poder es solo posible mediante un continuado “desmantelamiento” de la Constitución y de la negación de elecciones libres. Esa es la razón del golpe de estado continuado y del cercenamiento cada vez mayor de los derechos de los ciudadanos. Esto explica las rupturas cada vez más hondas en la legalidad e institucionalidad y del modelo mismo del Estado que serían radicalizados con la constituyente madurista. Este análisis es adecuado y merece el apoyo de los que luchamos por la democracia.



Pero como casi todo crítico del chavismo "desde adentro" sostiene la tesis de "los dos polos" cuando se refiere al enfrentamiento actual. Esta consiste en pretender igualar, como si estuviesen al mismo nivel y tuvieran la misma potencia y por tanto responsabilidad, dos polos extremos que serían responsables de la situación actual y especialmente de la violencia. Se trata según esto de desmontar o aislar los radicales de lado y lado (María Corina y Diosdado, en palabras de Lander) y lograr el encuentro de una vasta mayoría que no desea la guerra sino más bien el diálogo y la solución pacífica.



Esto no es así y no solo es una descripción moralmente inaceptable sino políticamente incorrecta. La oposición no tiene, por un lado la responsabilidad de la conducción del país que ha tenido el chavismo durante casi veinte años y que los hace responsable directo de la crisis profunda que padecemos. Más aún con el control absoluto que han tenido en todas las instancias, esto inclusive desde la elección de la AN en el 2015



Por otro lado se muestra en la brutal asimetría respecto al uso del poder. Ello va desde el control de casi todo el Estado que se ha vuelto propiedad del PSUV y que lo ha convertido en una autocracia bajo la forma de dictadura (a la que Lander no califica nunca de ese modo sino con el muy eufemístico de "PSUV-gobierno"), la hegemonía y control de los medios de comunicación, el chantaje por diversas vías de amplios sectores de la población y el uso de la violencia contra manifestaciones callejeras donde la mayoría de las víctimas, los heridos, los afectados por ataques a sectores no participantes activamente en las protestas (como urbanizaciones enteras) y los detenidos, entre otros muestran lo risible que es la hipótesis de dos polos igualmente responsables.



Hay que criticar además el sesgo ideológico cuando denuncia la intervención extranjera bajo los intereses “geopolíticos” que apoya a sectores radicales de la oposición (según afirma fundamentalmente gringa y uribista). Pero no dice una palabra sobre la injerencia cubana, rusa, china (por no señalar al terrorismo islamista y la narcosubversión colombiana) en el caso de la dictadura que median mucha de las actuaciones de la cúpula gorila.



Por otra parte, y esta crítica no va solamente a Lander sino a casi todo el mundo, el análisis de la violencia es muy pobre. No parece ser metodológicamente adecuado pensar que la violencia 1. No es histórica sino que parte desde un punto (por ejemplo, la respuesta a las dos sentencias del TSJ) 2. Tiene un desarrollo más o menos lineal  y 3. Que se gesta y continúa reproduciendo desde una causalidad simple. Lo hace con crecimientos o escaladas y con bucles que la retroalimentan y la hacen cambiar de rostro, para ser cada vez más extensa e intensa.

Este análisis de la violencia que podemos llamar “dinámico” no lo desarrollaremos aquí sino más tarde. Pero cabe insistir en la responsabilidad mayoritaria de la dictadura como monopolista fundamental de los medios de violencia. En causarla desde un ámbito no solamente militar-policial, sino desde el desarrollo de políticas públicas diseñadas para el control y sometimiento de grandes sectores de la población. Además, dentro de esa dinámica, es la dictadura la que ha producido las escaladas continúas y cada vez más brutales de la represión callejera que sobrepasan con mucho las respuestas de una oposición inerme.

https://www.aporrea.org/ddhh/n309163.html

martes, 2 de mayo de 2017

Nos vemos en la Calle

He sostenido la tesis de que la dictadura está muerta. No se trata que ya acabó sino que todos sus sustentos, se han disuelto, no existen. Es un cuerpo inorgánico, putrefacto. En la base, el apoyo popular, electoral, de movilización de diversas formas (aquello que tanto procuró el chavismo de izquierda) se ha evaporado. Pero también por arriba, la estructura legal que han perdido ¡incluso la Constitución! Las instituciones desmadejadas, ahora les cae encima. También el tinglado internacional que tan hábil (y costoso) urdió Chávez  colapsó. E incluos los históricos de los cuales se alimentaron y justificaron hasta el desmoronamiento del “legado”. Todos se volvieron nada. Les queda solamente el uso cada vez más caótico de la represión, donde fuerzas regulares y paramilitares muestran, con su ilegalidad y brutalidad, lo descompuesta de esta faz represiva y las piltrafas del cada vez más menguado botín. Esa represión también se manifiesta en la tenaza burocrática a los sectores más vulnerables: los empleados públicos, los habitantes de los conjuntos de la GMVV y la gente que recibe los “beneficios” como los CLAPS o las moribundas misiones.

Pero esta muerte tiene que realizarse, es decir, terminar de hacerse efectiva, llegar a su forma concreta: la salida de Maduro, su cúpula y la disolución del marco político, económico, militar, populachero - lumpen y simbólico. Para alcanzar eso tenemos que insistir nosotros, los de a pie, fundamentalmente con la protesta en la calle. Esta es la principal forma de acabar con los restos del aire que le queda a la dictadura, lo que hará que se desmorone.

La protesta popular ha ido adquiriendo una dinámica propia, que va mostrando formas de organizarse que nacen de su seno, cuyo mejor ejemplo son, por una parte la vanguardia en las marchas, conformadas por esos jóvenes los "guerreros" que “entrompan” la represión convirtiéndose en escudos entre la masa menos activa y los esbirros. Por otro lado, están los “cruz verde”, los gallardos estudiantes y profesionales de Medicina que atienden a los heridos en las manifestaciones. Juntos se han ganado el aprecio y apoyo entusiasta de las multitudes. Menos visibles, pero igualmente imprescindibles, están las ONG defensoras de los DDHH y los abogados, como el Foro Penal, que le prestan asesoría legal a los detenidos. Es de esperarse que sigan surgiendo otras, hacen falta. Por otro lado, también hemos observado la radicalización, en especial con las respuestas de una violencia exacerbada ante el atropello, así como acciones de mediano y pequeño rango independientes de los lineamientos de la dirigencia política. No son en sí mismas un riesgo, pero conviene no dejarlas sueltas.

Las manifestaciones en la calle son expresión política fundamental de la gente que se hace una en la protesta, un solo cuerpo, un solo objetivo. Individualmente tenemos perspectivas y campos de acción diversos, pero en el asfalto nos volvemos una subjetividad colectiva que –insisto- ya tiene vida propia. Ese cuerpo atemoriza con toda la razón al poder y por eso trata de dispersarla, desarticularla, de la forma más contundente con la violencia que hemos padecido. De la fortaleza y coherencia de ese gigante que somos depende mucho el fin de la dictadura. Para ello necesitamos más perseverancia, más unidad, más organización.

Por otra parte ella es un importante vector hacia el exterior. Hace evidente lo que está sucediendo en el país, mostrando la crisis de forma contundente y la resistencia ciudadana. Con ello potencia a individuos e instituciones en el extranjero a denunciar internacionalmente la dictadura y aumentar su acorralamiento y aislamiento.

El otro aspecto es el institucional. La unidad que ha mostrado la dictadura me parece que es fundamentalmente el agavillarse ante el temor. Eso que les ha permitido sobrevivir estos años con bastante éxito –así sea a costa de la destrucción de país, del sufrimiento de la gente- por primera vez muestra señales evidentes de fractura. El caso de la Fiscal y el del diputado Eustoquio Contreras son ahora las más evidentes. Debemos esperar otras. Frente a ello, el centro de la dirigencia política opositora se ha unificado de forma adecuada alrededor de la Asamblea Nacional. Eso le ha dado una coherencia, fortaleza y contundencia que no había tenido nunca. Conviven sin mayores roces con otros grupos políticos distintos a los parlamentarios, de forma más cooperativa que divergente en lo que, parece, una saludable pluralidad que mantiene un mando unificado.

Por primera vez podemos percibir el desmoronamiento de la pesadilla. Con mucho dolor por los asesinados, los golpeados y por el enorme sufrimiento que hemos padecido todos. Lamentablemente debemos esperar más, hemos visto como la represión se ha vuelto más brutal. Pero la decisión, firmeza y tenacidad que todos hemos protagonizado en la calle: desde la marcha, los cacerolazos en el oeste, el insulto en el mercado de la señora, la tensión en la calle, la mentada de madre al dictador, la arrechera que ya no se contiene. Todo ello acompañado de la agitación de los venezolanos en el exterior y el cada vez más contundente apoyo internacional, nos abre la posibilidad de pensar en un futuro de nuevo.

¡¡Adelante!! ¡¡Nos falta poco!!

martes, 11 de abril de 2017

Dictadura psicopática

En el fondo creo que se trata de un asunto de clínica. Los que encabezan la dictadura y quienes la soportan muestran una profunda psicopatía. De ahí su imposibilidad para reconocer lo desbordado y grave de la situación que han creado, la insistencia en continuar esta antipolítica de la disolución y el caos y la absoluta falta de empatía con el sufrimiento y desesperación de la gente. Podemos ver en ellos lo monstruosamente inhumanos en que nos podemos convertir los humanos.

Por esto no es posible el diálogo y ningún tipo de negociación. Eso puede hacerse hasta con los peores enemigos pero no con quienes han perdido toda relación más o menos estable con lo real. Lo que debemos hacer es insistir en la resistencia, sobre todo la que escape de sus esquemas sádicos, para terminar de derrumbar los sentidos que han logrado articular dentro de su psicosis y que gracias al poder -brutalmente fáctico como lo hemos padecido- logran imponernos.

Debemos desmontar el esquema con el que han logrado sobrevivir e imponernos su locura.

Difícil labor que requiere desde la comprensión de pensar esta situación, la astucia de articular estrategias efectivas y la voluntad y fuerza para llevarlas a cabo. Es arduo pero sé que contamos con la gente para pensarlo, planificarlo y llevarlo a cabo. De modo que es una posibilidad nuestra. El diálogo debe ser con los otros y con la realidad. Ahí encontraremos el hilo para meternos en el corazón de las tinieblas, acabar con el monstruo y salir para comenzar curarnos a nosotros mismos.

martes, 3 de enero de 2017

Stelling - Petkoff

Me indigna los que como esta señora, se pretenden moderados, de "centro". Hacen llamados a la concordia, al encuentro y al diálogo. Respaldándose en su "experiencia" y comprensión de la realidad o apoyándose e impresionantes currículos académicos, quieren mostrarse más allá de los "extremos de ambos lados", dar consejos atemperados y sibilinos augurios.

Esa falsa postura pretende comparar o criticar las dos posiciones políticas como si fueran iguales, igualmente radicales, igualmente responsables de la situación del país. Callan vergonzantemente su compromiso, sostén y apoyo a un gobierno gorila de una minoría canalla que ha acabado con el país y aplasta a los que nos oponemos al horror con hambre, represión, balas y terror. Son los amos y kapos de un inmenso campo de concentración. Frente a ellos estamos la inmensa mayoría, sin salidas civiles y democráticas, con el bloqueo de la Asamblea por las artimañas del TSJ que se hicieron a la medida y el resto de los poderes, pero sobre todo por los fusiles de los milicos mafiosos.
Pero de eso no dicen nada, pretenden hacernos creer que no ven la inmensa injusticia, la corrupción, la ineficacia y el delirio cada vez más psicótico de la dirigencia.  Incluso todavía se atreven a elogiar a Chávez.

Así es la señora Stelling y muchísimos otros de ese infame pelaje.

http://contrapunto.com/noticia/maryclen-steling-es-el-momento-de-reencontrarnos-superando-diferencias-y-reconcomios-114653/

Hoy cumple años Teodoro Petkoff, quien todo lo contrario, se ha enfrentado de manera completa e integra contra Chávez y su infame secuela sin claudicar ni rendirse. Sin diálogo cómplice sino diciendo "claro y raspao" lo que sucede y denunciando sin cortapisa a los verdugos. Por ello los gorilas se han cebado cobardemente en él y ha pagado, ya en su ancianidad, un precio alto e injusto. Sin embargo no lo han podido domesticar o empujado al exilio.

Ahí está, golpeado pero de pie. Ahí está como ejemplo de político integro y valiente, que nunca se ha mimetizado con el falso ropaje de moderado  y equilibrado que es siempre indigno y hoy cómplice.
Teodoro lo sabe: no hay moderación frente a estos delincuentes.

¡Feliz Cumpleaños catire!

http://prodavinci.com/blogs/teodoro-petkoff-visto-por-tito-caula-por-milagros-socorro-unafotountexto/


sábado, 26 de noviembre de 2016

Hasta Nunca

Fidel Castro había muerto hacía mucho tiempo, en varias partes. A mediados de los sesenta cuando se hacía cada vez más dura y dogmática la revolución “Yo sé que tengo miedo, mucho miedo” decía en una reunión con Fidel el escritor Virgilio Piñera. Al ser cómplice de la invasión de la Unión Soviética a Checoslovaquia. Con la creación de la UMAP, los campos de trabajos forzados para homosexuales y otros “anti-sociales”, tal vez un infarto mortal con el caso Padilla. Pero finalmente se suicidó. Mató lo que él era, los proyectos de libertad, desarrollo, cultura, bienestar para su pueblo y el mundo. Fue una muerte lenta, de décadas, cayendo poco a poco, desdibujándose a sí mismo, sofocándose en el hedor de la propia podredumbre política y moral.

Lo que quedó ni siquiera fue un dictador, sino una suerte de déspota oriental (la libertad de uno solo) en el Caribe. Se envileció, envileció la revolución que una vez brilló en el mundo, destruyó Cuba sometiendo a su gente con puño de hierro, condenándola a una miseria andrajosa. Por último, con la complicidad obscena de Chávez y su pandilla, nos parasitó a los venezolanos y fue en buena parte responsable del horror que vivimos.

Hasta nunca Fidel. Mojón

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Fin de la democracia o inclusión

Pensando en los acontecimientos recientes de Gran Bretaña con el Brexit, ahora el de Estados Unidos con Trump (pero ¡cómo no! También en Alemania de los 30 y, por supuesto, nuestro atribulado país) se puede pensar que las democracias deberían andar no al ritmo de las élites políticas, intelectuales y económicas sino de la mayoría de a pie. Ellos marcan el movimiento real, siempre de forma soterrada y ahora, hemos visto, de manera abierta y contundente. Quiero decir, lo avanzada, próspera, culta y desarrollada que es una sociedad debe medirse en el estado de sus grandes mayorías. Por supuesto, si se muestran signos de exclusión, demasiadas sombras y distancias cada vez más grandes entre élites y la plebe, se deberían implementar políticas públicas para lograr mayores equilibrios (este es por cierto, solo uno de los dramas de la diferencia abismal en el ingreso dentro de las sociedades y en el mundo en general).
La atención a las diferencias, visto lo que viene sucediendo como casi una avalancha en las democracias occidentales, debería ser el principal objetivo político, entendido esto en su acepción más abierta y amplia: la de los asuntos públicos. Es decir preocuparse por incluir efectivamente a todos, so pena de seguir transitando hacia el ocaso y disolución de la democracia tal como la entendemos... Por supuesto no solamente para sus propios pueblos sino en todo el mundo, siempre amenazado no solamente por la propia sino por la barbarie ajena, como también nos ha estallado en la cara con la crisis de los refugiados, el fundamentalismo criminal, el narcotráfico, la desesperante pobreza...

Algo de eso sabían los atenienses del siglo V a.C., que se esforzaron porque los asuntos de toda la ciudad se mostraran no solamente en el ágora y los tribunales, sino en sus estilos literarios como la tragedia y la comedia (pero también en la retórica) que implican por sí mismos la inclusión del otro (piénsese en la progresiva pluralidad con inclusión de diversas voces en la evolución de la tragedia o en una de las más avanzadas, "Los persas" donde incluso los enemigos son incluidos). Pero en su misma presentación constituían espacios privilegiados de encuentro de los ciudadanos (el estado ateniense pagaba la asistencia de la gente pobre para al menos un día, a los ciclos de tragedias durante las temporadas en que se representaban). Esto significa que los atenienses todos, pobres y ricos, aristócratas y plebeyos, veían juntos a Esquilo, Sófocles y Eurípides.
En otro registro como el religioso, Armando Rojas Guardia nos recordaba que el mensaje de Jesús ponía atención en aquellos que no tenían voz, ni lugar, "la plebe maldita que no conoce la Ley" como llama un fariseo. Y uno de los grandes virajes de Lutero y el protestantismo fue "vulgarizar" en lengua corriente la Biblia para que todos la hicieran suya, sin la mediación de los "que sí saben".
Huelga referirse aquí a la preocupación en varios ámbitos (no solamente el político e ideológico) de incluir al otro en las sociedades modernas. Pero si precisamente esa intención ha dado lugar a lo que padecemos ahora, parece que debe producirse un cambio en el modo en que esto se realice. Se me ocurre debe ser mediante una formación más desde el pathos y esforzarse en acompañar al excluido para hacerlo un par, un conciudadano y no como el resultado de procedimientos técnico-administrativos-asistenciales. Eso supone una formación que haga énfasis en esa dimensión pathológica de atención al otro, hacer de la política la posibilidad de construir la república como el espacio de todos y la cultura espejo donde todos nos reconocemos.