martes, 29 de marzo de 2011

Virtud

Hans-Georg Gadamer señala acertadamente que existen palabras que parecen haber perdido sentido para nosotros. Son como piezas de museo en libros más o menos viejos que leemos con nostalgia y acaso con un gesto de indulgencia por la simplicidad e ingenuidad de quienes las usaron. Uno de sus ejemplos es el termino “virtud”.

Ciertamente el uso de la palabra virtud entre nosotros tal vez se ha restringido al de la persona que ejecuta bien algo “un virtuoso del piano” por ejemplo. Pero la carga moral y ética nos parece más bien apolillada, rígida y acaso decadente. Escuchar decir de alguien “es una mujer virtuosa” o el lamento “se han perdido las virtudes entre la juventud” serían casi una provocación a la risa. Hoy los jóvenes universitarios nos han mostrado que el concepto de virtud moral si acaso en desuso no ha muerto y le han dado un fuerza y brillo inusitado.

No soy un convencido de las huelgas de hambre, hay en esas acciones algo que me incomoda, si bien la lucha política (y quiero señalar con este termino el meterse en y con los asuntos de la ciudad, del país, con lo que nos interesa a todos) requiere sacrificios, los del ayuno me parecen un poco paralizantes, individualizados, no convocan a la gente sino a una incomoda solidaridad contemplativa, distinto, por ejemplo, a la huelga que mueve a la conciencia y a la acción a los grupos sociales involucrados en la lucha. En este mismo sentido, menos aún comparto la autoflagelación como el coserse la boca. Pero estas opiniones personales rápidamente las dejo a un lado porque los jóvenes que han mantenido la huelga en el PNUD han conseguido con el modo en que realizaron su protesta sus objetivos. Es una estrategia victoriosa.

Pero quiero señalar tres gestos que además de efectivos han sido especialmente luminosos por la virtud que han mostrado dándonos al resto de los venezolanos una lección de moral. El primero es la determinación y valentía por haberse mantenido firmes en su acción durante todo el tiempo que duró y además, cumplir sin dudas ni dilaciones oportunistas los distintos niveles de radicalización de su lucha. Lo que anunciaron lo hicieron. Eso que entre nosotros es tan poco común, resulta ya admirable, ser consecuente en los actos con lo que se dice (otro asunto es si efectivamente algunos de ellos incumplieron la huelga de hambre). Traza una línea clara respecto a la conducta de tanto bravucón de nuestro zoo político.




El segundo gesto es el motivo, la lucha por el presupuesto de las Universidades. La canalla de los voceros gubernamentales, entre ellos los “revolucionarios” líderes estudiantiles reclama que la protesta se ha limitado al problema del presupuesto. ¡Pero si el manejo del presupuesto se ha convertido en el dogal bastardo del gobierno para someter las Universidades! Todos los intentos realmente políticos para controlarnos han fracasado y el gobierno se ha cebado en ahogar las Universidad presupuestariamente, con mayor inquina que cualquiera de los gobiernuchos de la cuarta. De modo que luchar por el presupuesto, no es solamente justo por sí mismo, sino porque ataca uno de los más importante frentes de la ofensiva contra la Academia.

Y por último la prudencia (en todo el sentido aristotélico de sabiduría práctica) y generosidad de los estudiantes casi al final de la huelga. Chávez mismo en, un falso gesto de magnanimidad, ofreció lo que solicitaban en cuanto a las reivindicaciones meramente estudiantiles. Pero detrás de ofrecimiento estaba el veneno de la división: les damos lo que piden para ellos y los aislamos de los otros sectores de la comunidad universitaria. Los estudiantes de manera aguda percibieron rápidamente la táctica y se mantuvieron firmes exigiendo solución para todos los sectores, personal administrativo, obreros, profesores y ellos mismos. Pero especialmente a los profesores sometidos a un apartheid político de parte del gobierno. Con voz firme le dijeron al país que la lucha es por todos los que formamos parte de las Universidades.

Escribir sobre las virtudes debe lleva a hablar de los vicios. No lo voy hacer hoy, estás líneas son para nuestros estudiantes, para honrarlos. Apenas si merece alguna mención el infeliz y rastrero comentario del señor canciller Maduro, de ahí para abajo no deja de subir la miseria de los opinadores del chavismo. Entiendo perfectamente que se trate con dureza (hemos aprendido a no esperar flores) a los opositores pero aun se podría mostrar algo de decencia. Este es un ejemplo amargo que ni eso.

Lo señalaba arriba, nuestros estudiantes nos han dado una gran lección, sobre todo a nosotros sus profesores. Ante la apatía de la comunidad universitaria en general y ucevista en particular su acción, los gestos que he mencionado y otros han sido una enseñanza de virtudes tanto políticas como individuales. Han ofrecido una forma gallarda de hacer política y un modo ejemplar de actuar ético

Honor a su lucha, ahora debemos acompañarlos.

2 comentarios:

juancarlos15@gmail.com dijo...

¡Excelentes palabras profesor! Da gusto leerlo... Lo felicito... =)

Hayde dijo...

Muy bien dicho profesor por la conexión que hace entre la virtud y las acciones valientes de nuestros estudiantes. La filosofía y la política puesta en la práctica de nuestra vida ciudadana.